Andrès Riveiro’s Weblog


Barcos poco marineros.

Si en el anterior post entregado atrasadamente comente la ultima cosecha, en esta nota añadida al cuaderno invitare a la primera cosecha venidera. Han sido días estos primeros en los que ya he tenido el honor de besar el mar con mis labios, estaba cálido y salado, mientras que la nieve desafiaba a la salobre arena. Mi protagonista de hoy, es un fruto de la tierra al cual los hombres de la mar deben mucho y están agradecidos. Es un fruto que hace apenas unos dos siglos que se gano su bautismo de alta mar. Fue un bautismo propiciado por un miembro de las tierras altas de una nación celta, que aun hoy conserva orgullosa sus tradiciones y pelea con un bravo mar común a la vez unitivo a las naciones donde la cultura de los keltoi continua arraigada. Adquiere todo su estrellato nuestra protagonista en un siglo, que bien definido fue como el siglo de las luces. Fue un siglo en el que se realizaron espectaculares viajes, como la expedición comandada por el mas ilustre de los prisioneros de los calabozos del único castillo, que hoy queda en pie en esta ciudad de cristal, ese ilustre prisionero del castillo de San Antón das Animas fue Don Alexandro Malaspina. Fue un siglo el XVIII en el que la navegación a vela alcanzo su pleno esplendor, fue un siglo en el que la Armada de la corona española domino los mares, gracias indudablemente al mas valeroso marino de guerra español de todos los tiempos Don Blas de Lezo. Un hombre a quien sus enemigos denominaban despectivamente el capitán “Patapalo” o “Mediohombre”, debido a las consecuencias de las numerosas heridas de guerra y amputaciones sufridas en el desarrollo de su valerosa carrera militar, Don Blas fue un autentico lobo de mar , tuerto, manco y cojo , participo en las batallas navales mas importantes de la época y comando dos naves con nombres muy vinculados a esta tierra , el “Santiago” y la “Galicia”, siendo esta ultima la nave capitana con la que alcanzo la mayor victoria militar en los mares de la Corona de España. Don Blas de Lezo se alza contra todo pronostico como el vencedor de la batalla naval desarrollada en las caribeñas costas de la hoy colombiana ciudad de Cartagena de Indias, en el año de gracia de 1741 donde Don Blas con solo seis naves y 3.000 hombres, derrota a la segunda flota de guerra mas grande de todos los tiempos, compuesta por 24.000 hombres y 2.600 cañones dispuestos en 186 barcos de guerra, siendo solo superada esta flota por la participante en el desembarco de Normandia durante la segunda guerra mundial. Don Blas de Lezo, pone así fin a la denominada guerra de la oreja de Jenkins, una guerra iniciada años atrás por el capitán de origen gallego Julio León de Fandiño, cuando corta años atrás la oreja al pirata ingles Jenkins en aguas de la Florida por aquel entonces colonia de la corona española, tras la gloriosa victoria de Don Blas, queda garantizado durante mas de medio siglo el dominio de los mares, por los navíos de la corona española hasta el desastre de Trafalgar ,donde moriría la flor y la nata de la marinería de guerra al servicio de la corona española. El nombre de Don Blas de Lezo también esta tristemente vinculada a esta Costa da Morte, esta vinculado desde aquel once de Junio de 1932 donde un crucero con su nombre encallo en los bajos do Centolo cuando en marea baja en una mala maniobra, dirigida en marea baja por su capitán Antonio Guitian lo hace encallar , aquel naufragio se desarrollo sin victimas, en las cercanías del faro que indica el fin del mundo conocido y muy próximo a las rocas donde se desarrollo el naufragio mas sangriento de nuestras costas el protagonizado por en el siglo XIX , mas concretamente por el acorazado ingles, un barco al que ya precedía su fama de poco marinero. “The Captain””en la madrugada del 7 de Septiembre de 1870 , cuando una suave galerna de verano sepulto a 471 hombres en esta nuestra mar.
Pero no nos distraigamos y volvamos al siglo XVIII, que sera el que marque a nuestra invitada a la bitácora hoy. En el siglo XVIII indudablemente los grandes protagonistas fueron los denominados navíos de linea y los hombres que los tripularon en unas condiciones claramente infrahumanas. Es la época dorada de la construcción naval en el golfo Artabro, protagonizada indudablemente por los Reales Astilleros de Esteiro , de estas aguas saldría pues la columna vertebral la flota militar española encabezada indudablemente por el navío “Santa Ana” con tres puentes y 112 cañones. En esos tiempos me imagino la majestuosidad del Escorial de los mares fabricado en los astilleros de La Habana , que visito este golfo Artabro para corregir defectos de su construcción, el denominado Escorial de los mares fue el navío de linea “Nuestra Señora de la Santísima Trinidad”, que con sus cuatro puentes y 142 cañones , siempre fue muy poco marinero y presento una tendencia a la escora. El “Santísima Trinidad” fue sin ningún tipo de dudas el mas bello velero que surco estas olas, quiero imaginármelo pasando a todo trapo, frente a la punta Saldoira en un atardecer acompañado de los hermanos del Santa Ana , rumbo a la bahía de Algeciras allá donde nuestro fundador Hércules forjo las columnas.
Pero frente a esa inmensa belleza poética del cuadro romántico, la vida de los hombres que surcaron los mares era terrible y completamente insalubre. La mayoría de las bajas de la marinería de la época no provenía del fuego enemigo o de la ira de Neptuno, Eolo y Zeus. Era una época aquella en que para embarcar en una travesía oceánica era obligado en los barcos de la Corona Española antes de enrolarse la obligada confesión y católica eucaristía a fin de prevenir males mayores. Quizas la mayor de las bajas las provocase el temido escorbuto, erradicado en los postrimeros días del siglo XVIII gracias al medico de origen celta mas concretamente de la zona que habitaron la tribu de los Escotos , el escoces James Lind quien empleo para curarlo a nuestra ansiada invitada a la bitácora. Llegados a este punto mas de uno ya sabrá que hoy toca naranjas Si hoy foto de las naranjas que recogí este pasado fin de semana , en una tierra muy cercana a esa punta Saldoira. Llegados a este punto dedicare el post a mi primo Antonio de profesión marino y que conoce las aguas donde cayo la gloria de la Armada española como la palma de su mano y que estos días se prepara y repara para otra dura campaña en el Indico.
Por cierto sabíais que el patio de los naranjos de Córdoba fue plantado en el siglo XVIII. Casi me olvido que escribía sobre el Citrus siniensis, es que estos días he andado de cumpleaños y me voy haciendo mayor, disculpadme.

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Los pueblos del mar y la Batavia imposible.

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Los marineros de mi tierra, son una de una especie única, son como todos los pueblos de mar,adoradores de las diversas formas de Afrodita, pulcros devotos de los cultos dionisíacos, aguerridos secuaces de Ares, de una fortaleza superior a la de Heracles, aunque tienen una curiosa virtud equivalente a la un pueblo que vive en grutas al borde de acantilados en el corazón de África. Esa virtud es la de recocer un rostro o una silueta a kilómetros de distancia en el desértico mar. El pueblo que habita en África , tiene esa  singular virtud en sus áridas tierras y son los miembros de la etnia Dogón, mas concretamente entre Mali y Burkina-Fasso viven en las orillas del hoy altamente contaminado rió Níger, y se consideran así mismo el pueblo de los hombres de verdad. Los marineros de la Costa da Morte son un pueblo de hombres de verdad, capaces de mil tropelias en tierra, responsables hasta el infinito en el tenebroso ponto, donde saben que se juegan la vida de ellos y de los que los esperamos en tierra. Saben desde niños que un cabo mal afianzado es la muerte, por eso de sus manos salen los mas hermosos y resistentes ases de guiá, que los atan en el imperecedero cáñamo engrasado a la tierra que los vio nacer. En el mar son capaces de escupirle a los ojos al mismísimo Eolo y de mearle en las barbas al mismo Poseidón. Esas características hacen que sean desde hace siglos los mas solicitados marineros en intrépidas travesías. Hombres de verdad que hicieron posible que en el año 1789 partiese del puerto de Cadiz , la mas fabulosa expedición científica de todos los tiempos, organizada en el reino de España , estoy hablando de la expedición comandada por Don Alejandro Malaspina, el mas ilustre prisionero que habito el castillo de San Antón en la ciudad de La Coruña. Un año antes de la salida de Don Alejandro Malaspina , moría en unas condiciones lamentables y prematuramente,con solo cuarenta años de edad, en las turbulentas aguas del océano Indico, en la entonces colonia Holandesa de la isla Mauricio otro intrépido expedicionario de origen sevillano Don Francisco Noroña. Noroña fue un naturalista y botánico ágil con el dibujo, de conocimientos enciclopédicos, aunque nulamente reconocido en España, quizás por que sus dibujos y obras originales han acabado,  en la biblioteca del mas que fascinante Museo de Historia Natural de Paris. Quizás por que su enemistad personal con José Basco y Vargas , gobernador general de Manila  en 1784, hizo que escapase de sus iras. Quizás por que acabo sus días al servicio de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales , compañía con dos sedes una en Amsterdam y otra en la entonces Batavia. Don Francisco Noroña nos lego una xiloteca o colección de maderas útiles para la industria , la navegación y la construcción. Un método para la criá de los gusanos de seda, donde expone claramente las dos especies de genero Morus. diferenciando también las especies de gusanos, también a el debemos una flora descriptiva de las islas Filipinas donde describe mas de 300 géneros,y descubre 30 géneros nuevos hasta entonces desconocidos por la botánica hasta entonces. A su vez fue director del Museo de la Sociedad de las Artes y las Ciencias de Batavia durante un año siendo el primer español  en explorar montañas de Priangan , iniciando así una brecha casi terminada dos siglos después por el  botánico holandés Van den Brink. A continuación inicio otro viaje con rumbo a Madagascar donde describiría mas de 100 géneros nuevos para la botánica, visita la isla de Reunión , Ceylan y Mauricio. Donde finalmente fallece victima al parecer de unas fiebres palúdicas. A Don Francisco Noroña debemos el primer tratado en español del cultivo de árbol de la Canela, Cinnamon.spp. El árbol de la canela es conocido desde muy antiguo, no en vano fue empleada en las momificaciones de los ritos religiosos del antiguo Egipto, debido a su alto contenido en Fenol, lo que retrasa la putrefacción de la carne, los antiguos griegos como aromatizador en vinos y guisos, Galeno lo utiliza para las ventosidades y como afrodisíaco. En el siglo XIX, se  falsifico mucha canela de Ceylan , que es la de mayor contenido de esencias y por ende la de mayor calidad, la Cinnamon verum o canela de Ceylan , era frecuentemente falsificada en su presentación en polvo por la Cinnamon cassia o Canela china ya conocida por Herodoto;  como muy bien se nos recuerda en esa joya bibliográfica que es el “Diccionario de las alteraciones y falsificaciones de las sustancias”, escrito en 1854 por el farmacéutico y jardinero francofono M.A. Chevallier.  La canela que hayo Noroña en la antigua Batavia , hoy Yakarta es una Cinnamon cassia . Sigue siendo empleada hoy día , no solo en la industria agroalimentaria, se dice que es uno de los componentes secretos de la Coca Cola. Empleada en perfumería y farmacología . La rama de la foto es un Cinnamon vera. Post dedicado a Mari la Astur, que es la canela de nuestros amaneceres, de paso a ver si me pasas unas fabes.codias-002