Andrès Riveiro’s Weblog


Sobre las flores que el viento me robo y la distancia me devolvio.

Ayer, mientras uno de los temporales habituales de estos lares en estas épocas golpeaba con fuerza nuestras verdes costas, unas muy bellas flores volaron de mi venteado jardín, provenían de un arbusto perenne cuyo origen esta muy lejano a estas costas desafiantes y afiladas, llevaba ya unos días atareado cavilando cual seria la próxima hoja suelta de esta particular bitácora ejercida a ratos libres de ocio taciturno, con parte de mis tareas resueltas y estrenandome una vez mas en otra bitácora distinta a la miá, resuelvo pues marcar el rumbo a mi carta de navegación, la cual estará marcada por la añoranza de las flores que ayer el cruel Eolo me arrebato, seguramente lo hizo a traición mientras yo degustaba al anochecer de un estupendo guiso de melgacho con Santiago en un tradicional establecimiento hostelero situado en las cercanías de una de las antiguas puertas que protegieron antaño la ciudad, me pregunto en que hoguera de la barbarie se habrán quemado aquellos nobles portones y cual seria la procedencia de las maderas de aquellas manufacturadas defensas. Esos pensamientos vienen a mi mente , bromeo pensando que si devastarían y se lijarian las puertas de la ciudad con algún antepasado del melgacho que degusto, del melgacho no solo se aprecia su suave carne si no su áspera piel para devastar las maderas. Emprendo mi camino en una borrascosa noche en el que las amuras se han doblado a los barcos que recalan en el puerto a la espera de que la tempestad amaine, los pies me acercan a contemplar el rosetón románico de la iglesia de Santiago, aquella que fue erigida por los sacrificios de los hombres del mar. Extasiado contemplo la medieval iglesia mientras el viento y la lluvia golpean una vez mas mis mejillas, decidimos regresar a nuestros domicilios a pie en una desolada y tenebrosa noche, situados al otro lado del enterrado río Monelos, por el camino mas viento y lluvia barría mis flores. Hoy solo pude notar al visitar mi jardín su ausencia, mi vista se entristeció, puesto que una de las mas bellas flores de mi jardín había desaparecido, se había esfumado en la tenaz e irracional ventolera. El tiempo meteorológico había alterado una vez mas mis planes para el fin de semana y había robado una de mis mas bellas posesiones, decidí volver a la urbe y encaminar mis pasos por la calle mas musical de la ciudad a la espera de la inspiración, para colgar una vez mas una pagina suelta en la bitácora. La inspiración no llego durante el paseo en empedrada calle, en el paseo solo aumento la machacante obsesión por el triste vuelo de mis flores, quizás me llego la consolación pensando que el sacrificio de mis frutos hubiese apaciguado la ira del mar en esta mortal costa. Decidí evadirme mi tristeza buscando la compañía de los míos que siempre se agradece,aunque sea en ausencia, dispuesto a tales fines me diento enfrente a la fría pantalla con la que tratare de buscar algo de calor para hallar consuelo ante la tremida perdida de el preciado tesoro, en la pantalla salta el pequeño rectángulo naranja de un archiconocido programa de mensajería instantánea , es alguien desde otra ribera situada mas al sur aunque sin ningún río enterrado y si flanqueada por dos ríos míticos el Tinto y el Odiel en las costas de la luz, es un guiño de alguien de mi sangre, y la casualidad cómplice hace que esa consanguinidad hace que sintamos un especial cariño hacia las bellas flores que sirven de placentero frenesí en nuestros jardines. La alegría llega a mi rostro cuando contemplo las flores hermanas de las que perdí. Es una foto en la que se aprecia inmaculada la bella flor de la Camelia japonica “Adolphe Audusson” es una foto en el patio andaluz en el que sestea una niña que se llama Marta. Un beso Marta y sigue regando las plantas de la abuela están inmaculadas gracias a tus mimos. Y hoy me han dado una inmaculada alegría.

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Y no estaba muerto, no,no…
17 febrero 2010, 0:28
Filed under: horticultura


En busca del Kraken

En estos días gélidos , en la oscuridad mis pies han estado al borde de la blanca espuma del mar en una ensenada tranquila iluminada por cálidos faroles que humean en la polar atmósfera. La bitácora terrena una vez mas besa el mar, en esta ocasión lo beso en compañía de viejas amistades con los que una vez mas paseamos por tierras que antaño pertenecieron al Ayuntamiento de Santa María de Oza y que en los albores del pasado siglo fueron tristemente anexionadas por el pujante Ayuntamiento de La Coruña. En mis paseos poca de la vegetación que me rodea llama mi atención, excepto nuestra invitada a la carta de hoy.
En esta alevosa nocturnidad encaminamos nuestros pasos en un diario ir y venir ansioso, ya llevábamos varias décadas sumergidos en una perversa y oscura obsesión que continuamente repetimos desde que eramos niños cuando nuestros pasos fueron tutelados por nuestros ancestros, abrigados y bien pertrechados de víveres una vez mas nos dirigimos cargados de optimismo, a uno de nuestros puntos de publica reunión en el que trataremos de que Fortuna nos guiñe una de sus bellas pestañas. En los petates los aparejos, las diversas artes, cabos, chicotes, cabuyerías, sedales, engaños, señuelos, anzuelos, arpones, plomos y un largo sin fin de artimañas con las que trataremos de atraer a la oscura y escurridiza bestia. La ambición claramente nos ciega, quizás sea eso lo que durante estos decenios nos ha alejado del objetivo, lo cierto es que nuestro objetivo es veraz y documentado, pero nosotros aunque con temeridad lo deseamos. solo nos enfrentamos en lance con sus minúsculos hijos, los cuales capturamos para llenar nuestros estómagos a la espera del gran Krakén . Aunque en estas ambiciosas noches capturemos sepias y calamares, en nuestro interior seguimos esperando la llegada del Krakén, el gran Krakén que aterrorizo a los feroces vikingos que hace siglos se aventuraron hasta llegar a estas costas, quizás el gran monstruo y no las galernas fuese el responsable de los drakkar sepultados en la gran bahía de los Artabros. La pesca sin fortuna el frío en nuestras orejas , el yodo en nuestros labios, las charlas con los hombres de las tabernas, han casi sepultado el ocio dedicado a la bitácora eternamente colgada en la tela de araña. Ahora ya tendré que abandonar la eterna persecución del Krakén. que aunque visita con frecuencia las redes de nuestros barcos habita mas al noreste en el mar frente a las costas pobladas por nuestros consanguineos Astures. En estos amaneceres y atardeceres he recorrido prácticamente todos los senderos que llevan al mar dentro del contorno delimitado por el cabo Prior y el cabo de San Adran, mis dos compañeros habituales ya llevan también mas de tres décadas persiguiendo a la oscura bestia que en su huir emborrona los cuadernos de la memoria, ya llevamos tres décadas de pequeños accidentes consecuencia de la azarosa persecución del Krakén , pero la mayor parte de los días nuestros pies se han dirigido por los senderos del parque de San Diego, a un tiro de mosquete del fenecido castillo de San Diego, la desaparición del patrimonio histórico artístico de esta parte de mi ciudad me entristece, así como la falta de atención hacia los enormes yacimientos arqueológicos submarinos que pueblan nuestra costa me exasperan, yo sinceramente creo que una vez mas tenemos que mirar y mimar nuestro mar, puesto que nuestro futuro depende no solo de la tierra que pisamos, si no del mar que nos baña en igual medida. Ahora que la luna cae, el retorno a tierra vuelve, en el huerto varios arboles por distintos motivos deben ser podados, cambiando así una vez mas las manos los aparejos y el rumbo, esperando por otra parte con este cambio de ruta de disponer de mas tiempo para los cuadernos que cuelgo en un anaquel tejido por una tela de araña.
Una vez retomado el timón intentare centrarme en el vegetal que mas me ha llamado la atención estos días que proviene de unas tierras situadas en las antípodas, es un testigo mudo que habita en este planeta desde la era Jurásica , ha sobrevivido a los dinosaurios y nos ha conocido desde nuestros orígenes aunque en estos pagos es una recién llegada a la cual le deseo una larga vida en este despoblado parque de San Diego. Y cuyo nombre veraz es Dicksonia antartica. Pediros disculpas por la demora en escribir ya que no solo la eterna búsqueda del Krakén turbo mi bitácora, también son días en que ocupe el tiempo en comenzar a construir un barco del cual os iré mandando fotos . son días en los que en mis subidas y bajadas por la calle mas musical de esta ciudad paro a charlar y a beber con personas como Don José Temprano, agitador cultural e historiador, ilustre vecino de este barrio al cual desde aquí dedico este post y me comprometo a colaborar en el ambicioso proyecto cultural desarrollado por Don José Temprano y la asociación Bardos Cultural. Y un saludo para Cholo uno de los mejores humoristas que habitan el planeta y para este mi barrio.



mencer
7 febrero 2010, 21:28
Filed under: horticultura